"...Travel improves the mind wonderfully, and does away with all one's prejudices."
THE REMARKABLE ROCKET, Oscar Wilde.
Desde que no cojo la bici para ir al trabajo, por estar baja de hierro y demás, estaba convencida que la palmaría de muerte súbita al tener que volver a coger el autobús y el metro con sus respectivos trasbordos...
Pero por ahora voy resistiendo gracias a la entretenida lectura de un libro que tenía por aquí muerto de la risa de la Colección Penguin Popular Classics: "The Happy Prince and other stories" de Oscar Wilde.
Todo empezó como excusa para ir practicando el inglés olvidado en algún rincón de las dendritas neuronales de mi descerebrada mente. Y también, no vamos a engañarnos, para que el tiempo en el transporte público se me pasara más rápidamente.
Ahora empiezo a desear que dure más para poder acabar cada una de las pequeñas historias de este gran escritor. Historias o cuentos fantásticos llenos de moralejas y ejemplos del comportamiento humano, de necesidades y carencias afectivas, de defectos desmesurados, de virtudes despreciadas, de sentimientos... Me ha sorprendido gratamente, la verdad, y a parte de refrescar la memoria con la gramática inglesa, aunque sea con un estilo algo antiguo y extraño para mí, me ha encantado volver a aprender pequeños detalles de la condición humana a través de pequeños cuentos mágicos.
Al principio creía que todos iban a tener la misma cadencia triste y con final infeliz pero ya estoy comprobando que hay de todo, que estoy delante de un polifacético escritor y "cuenta-cuentos" o narrador de historias (storyteller) que a penas conocía o recordaba de la época del Instituto ("El -divertido- Fantasma de Canterville") y que ahora renace entre cada una de sus líneas escritas mientras me evado del mundanal ruido que me rodea y de la gente gris que sube y baja del metro y del bus... Ahora camino con ganas por los pasillos del metro para poder llegar de nuevo al próximo andén y poder sentarme unos segundos a leer mientras llega el próximo tren y pueda subir, agarrarme o apoyarme al algo para no caer mientras sigo sujetando el libro con una de mis manos y vuelvo de nuevo al mundo fantástico de Wilde y volver a sonreír con otro de sus cinismos o personajes egocéntricos ridiculizados. ¡Es inmenso!
Lo recomiendo, pero más que recomendarlo a él -porque para gustos, colores- , recomiendo el coger cualquier libro olvidado de vuestra biblioteca y dejaros sorprender por él y preguntaros porqué ha pasado tanto tiempo allí desapercibido e ignorado y ahora os abre la mente a otros mundos y os llena esos momentos vacíos y tediosos... Preguntároslo, porque es reconfortante sentir un nuevo encuentro con algo maravilloso.
Urbane, dandysh, sardonic... The popular image of Oscar Wilde does not immediately conjure up a writer of enchanting fairy tales. Yet, he was also a poet, dreamer and, above all, born storyteller.

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